No sos vos. Es lo que te enseñaron a creer. Te mirás al espejo antes de salir y sentís que tenés que taparte. No estás exagerando. Y no sos la única. Probaste de todo, gastaste plata, te ilusionaste. Detrás de Lumiere no hay un algoritmo eligiendo qué venderte — hay un criterio real, el mismo que se usa para evaluar una piel en un gabinete de cosmetología. No creemos en los milagros. Creemos en los criterios.